
Las compañías tienen contratado gran parte de las necesidades de queroseno para lo que queda de año, mientras Estados Unidos e Irán siguen sin llegar a un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz
La Comisión Europea señala que las aerolíneas no pueden encarecer vuelos ya comprados por el precio del combustible
La temporada de verano comienza a entrar en su recta final y las aerolíneas están consiguiendo esquivar uno de los grandes nubarrones que se cierne sobre sus operaciones desde hace meses: la falta de combustible por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. No es que esos nubarrones hayan desaparecido, ni mucho menos, en un escenario donde sigue sin materializarse un acuerdo entre Washington y Teherán. Lo están notando, pero sobre todo en sus resultados, porque las cifras económicas que están presentando reflejan el impacto en sus costes de un precio del crudo mucho más alto que a principios de año.
El conflicto en Oriente Medio, por un lado, apuntaba ese temor, a que la falta de fuel obligase a dejar aviones en tierra. Por otro, a que se prolongara el cese de operaciones en parte de la región, con aeropuertos que son hub esenciales, para los vuelos entre Europa y Asia. De momento, las compañías han estado operando con normalidad a lo largo del verano, aunque sí han visto cómo muchos viajeros españoles han preferido decantarse por pasar las vacaciones en destinos de proximidad, como Portugal o Grecia.
En España, las aerolíneas proyectaron para este verano más asientos que nunca y, según explican fuentes del sector, las reservas estratégicas de fuel les han permitido operar sin problemas. Si nada se tuerce, este año llegarán más turistas que nunca y se puede superar la barrera psicológica de los 100 millones de visitantes.
Las mismas fuentes indican que el sector está tranquilo porque se opera con la garantía de que hay reservas de queroseno para un plazo de 90 días y nada indica que vayan a agotarse. Además, explican que las compañías han mantenido contactos tanto con el Ministerio para la Transición Ecológica como con el gestor de los aeropuertos españoles, Aena, y que en ningún momento se ha materializado ese miedo a que faltase combustible para poder volar.
De cara a las próximas semanas –a la espera de ver si acaban por materializarse las negociaciones entre Estados Unidos e Irán– la asociación que integra a las compañías aéreas en España tampoco cree que vaya a haber problemas.
“El suministro de combustible para la aviación en España está asegurado este verano gracias a nuestra baja dependencia del crudo de Oriente Próximo”, explica a elDiario.es el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara. Señala que solo el 11% el fuel que se utiliza en España procede de la región. También, el “hecho de que entre el 80% y el 85% del queroseno se refina localmente y a los sólidos planes de contingencia de las petroleras”.
Costes disparados y subidas de precios
Las compañías han seguido comprando fuel, no hay carestía, pero lo han tenido que pagar mucho más caro que otros años y están tratando de protegerse a través de instrumentos financieros, las denominadas coberturas.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA en sus siglas en inglés) ya ha apuntado cuál puede ser el coste global de esta subida de precios y algunas de las grandes compañías cotizadas ya han ido desgranando detalles en sus últimas presentaciones de resultados.
“A nivel mundial, se prevé que la rentabilidad de las aerolíneas se reduzca a la mitad en comparación con 2025. Los beneficios pasarán de 45.000 millones de dólares en 2025 a 23.000 millones este año”, aseguraba hace unas semanas el director general de la IATA, Willie Walsh. Esas cifras equivalen a entre 39.000 y 20.000 millones de euros, según el cambio actual.
Sufre el beneficio y sufren los márgenes, que se reducirán desde el 4,2% al 2%, según las previsiones de IATA, en parte compensados por la subida de los billetes que compran los pasajeros. “Todos los resultados de las aerolíneas se ven afectados por el rápido aumento del 70% en el precio del combustible para los aviones. Parte de ese coste adicional se está recuperando mediante el ajuste de precios y la mejora de la eficiencia, pero no será suficiente para mantener la rentabilidad al nivel del año anterior. Las aerolíneas más pequeñas, que comenzaron el año con balances débiles, sin duda están teniendo dificultades”, asumió Willie Walsh.
Las empresas reconocen el golpe económico
Esa situación ya se está haciendo notar en las cuentas de resultados de las compañías aéreas, que han publicado su evolución durante el primer semestre del año. En sus informes se ve cómo las empresas cuentan con coberturas, que les permiten pactar precios del fuel a futuro, es decir, contratos a coste cerrado para tratar de minimizar las subidas. Sin embargo, esas coberturas no han sido suficientes para frenar el golpe de la subida del crudo.
Por ejemplo, IAG, la compañía dueña de Iberia, Vueling y British Airways entre otras empresas, cerró junio con una caída de su beneficio de más del 20%, en el que ganó más de 1.000 millones de euros, debido al impacto de los precios del combustible que, apunta, ha mitigado en un 60%.
“El grupo trata de reducir el impacto de la volatilidad de los precios de las materias primas cubriendo los precios por adelantado”, explica IAG. “La política de coberturas de combustible del grupo está diseñada para proporcionar flexibilidad para responder tanto a reducciones significativas e inesperadas de la demanda de viajes o la capacidad como a cambios sustanciales o repentinos en los precios del combustible para aviones”. De hecho, en su información de resultados apuntó que su cobertura de queroseno para lo que resta del año es del 70%, que supone un coste de combustible de 8.600 millones de euros.
En cambio, otras aerolíneas europeas han tenido que reconocer números rojos. Es el caso del consorcio Air France-KLM que cerró la primera mitad del año con pérdidas por valor de 61 millones de euros y cifra el golpe de la subida del crudo en más de 800 millones hasta el 31 de junio; y en 2.000 millones para el conjunto del ejercicio. Sin embargo, cuenta con coberturas de combustible para cubrir el 67% de sus necesidades en este 2026 y el 40% de 2027.
Peor lo ha pasado Lufthansa, que también es dueña de la italiana ITA Airways o de Brussels Airlines. El grupo alemán ha asumido más de 540 millones de pérdidas no solo por el combustible, también por el impacto en sus resultados de diferentes huelgas a lo largo de la primera mitad del año. En su caso, solo el impacto de la subida de precios del fuel alcanzó los 750 millones de euros y tiene cubiertas más del 85% de las necesidades de queroseno para lo que queda de año.



